¿Cáncer de Piel?

Sabías que…..

El sol emite diferentes tipos de radiaciones, entre las que se destacan los rayos ultravioleta responsables del color moreno de la piel y de diversas enfermedades relacionadas con la misma.

Existen tres tipos de rayos ultravioleta: A, B y C, que son filtrados antes de llegar a la tierra por la capa de ozono.

Una adecuada exposición solar ayuda a la producción de vitamina D y al correcto desarrollo del esqueleto.

 

Además….

El cáncer de piel es una de las enfermedades más frecuentes a nivel mundial, ocupando aproximadamente el 10% de todos los cánceres.

La Organización Mundial de la Salud ha estimado que en Europa se darán aproximadamente unos 250.000 nuevos casos cada año.

Existe una relación directa entre la disminución de la capa de ozono y el aumento del número de casos de cáncer de piel.

El exceso de sol no sólo puede provocar cáncer de piel, sino también otras alteraciones, entre la que se destacan: quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel , afectaciones oculares , insolaciones y golpes de calor.

 

Existen dos tipos de cáncer de piel diferentes: epiteliomas y melanomas:

 

Epiteliomas:

Son los más frecuentes (95% de todos los cánceres de piel), y se presentan fundamentalmente como lesiones nodulares (bultos, quistes), sobre todo a partir de los 50 años.

Las radiaciones ultravioleta constituyen el principal factor de riesgo de estas enfermedades, demostrándose que:

Son enfermedades más frecuentes en zonas de gran altitud y en zonas ecuatoriales.

Se dan en mayor proporción en persona de la raza blanca y en pieles sensibles.

 

Las lesiones se localizan fundamentalmente en las zonas más expuestas al sol como la cabeza y el cuello.

 

El melanoma cutáneo maligno:

Es el tipo de cáncer de piel menos frecuente, aunque en algunas zonas del mundo su incidencia está aumentando en las últimas décadas.

 

En general, los melanomas se presentan como lesiones pigmentadas, asimétricas, de bordes irregulares, y que tienden a crecer en poco tiempo, o bien aparecen como cambios en las características de un l u n a r previamente existente.

 

La localización preferente de los melanomas es en zonas no expuestas habitualmente al sol, lo que justifica su relación con la exposición solar aguda e intermitente (playa, piscina).

 

Por ello…

Es importante disponer de información sobre los riesgos de las exposiciones solares y la forma de prevenirlos, y vigilar nuestra piel a través de un correcto examen.

¿Qué debemos hacer?

 

En primer lugar evitar, la exposición excesiva al sol.

 

¿Cómo lo podemos hacer?

Si por motivos profesionales o recreativos necesita o eliges estar en contacto con el medio ambiente, debes adoptar una serie de precauciones:

Utiliza barreras físicas entre los rayos solares y la piel

Utiliza bloqueadores solares con factor de protección adecuado a tu tipo de piel.

*Evita la exposición al sol en las horas centrales del día (de 10 del día a 3 de la tarde), incluso en los días nublados.

Las personas de piel sensible y los niños, así como aquellas que se encuentren en zonas geográficas de gran altitud, deben cumplir estas medidas de forma estricta.

Los recién nacidos y bebés menores de 5 meses, no deben exponerse de forma directa a los rayos solares, sin protección alguna (sombrillas, sombreros, toldos).

Los ojos también son importantes, por ello deben utilizar: gafas de sol cuyos cristales filtren entre el 50 y el 90% de las radiaciones solares. También es importante el uso de parasoles.

 

Y además…..

Descubrimiento de alguna lesión nueva en la piel, la alteración de una lesión preexistente o la aparición de alguna lesión pigmentada, es motivo de consulta con el médico.

Para ello es necesario conocer nuestra superficie corporal mediante su examen, que debe ser periódico, completo y minucioso, debiéndose realizar en una habitación con buena iluminación y temperatura agradable, un espejo de cuerpo entero, otro de mano y una silla o taburete.

 

El examen consta de cuatro pasos:

Fase uno: comprende la inspección completa de toda la parte anterior del cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, sin olvidar observar bien los brazos, antebrazos y manos.

Fase dos: en esta fase se pasa a examinar la región posterior del cuerpo, desde el cuello hasta el final de las piernas, ayudándose con el espejo auxiliar de mano.

Fase tres: en esta ocasión visualizaremos ambos laterales del cuerpo, sin olvidar la región interna de las piernas.

Fase cuatro: por último, se realizará un examen del cuero cabelludo y de las plantas de los pies.

 

No debes olvidar que la piel es una importante parte de nuestro organismo que debemos cuidar con esmero, no sólo por estética sino también por una vida más libre de enfermedades.

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