DERECHOS DE LOS PACIENTES

El acceso a los servicios de salud está contemplado en el artículo 49 de la Constitución Política de 1991, como derecho fundamental, y todos los residentes en el territorio nacional deben estar cubiertos y protegidos por el estado.

Todo paciente debe ejercer sin restricciones por motivos de raza, edad, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen social, posición económica o condición social, los siguientes derechos:

  • Derecho a elegir libremente al médico y, en general, a los profesionales de la salud, como también a las instituciones de salud que le presten la atención requerida, dentro de los recursos disponibles del país.
  • Derecho a disfrutar de una comunicación plena y clara con el médico, apropiadas a sus condiciones psicológicas y culturales, que le permita obtener toda la información necesaria respecto a la enfermedad que padece, así como a los procedimientos y tratamientos que le vayan a practicar, el pronóstico y los riesgos que dicho tratamiento conlleve. También su derecho a que él, sus familiares o representantes, en caso de inconsistencia o minoría de edad, consientan o rechacen estos procedimientos, dejando expresa constancia escrita de su decisión.
  • Derecho a recibir un trato digno, respetando sus creencias y costumbres, así como las opiniones personales que tengan sobre la enfermedad que sufre.
  • Derecho a que todos los informes de la historia clínica sean tratados de manera confidencial y secreta, y que sólo con su autorización puedan ser conocidos.
  • Derecho a que se le preste, durante todo el proceso de la enfermedad, la mejor asistencia médica disponible, pero respetando los deseos del paciente, en caso de enfermedad irreversible.
  • Derecho a revisar y recibir explicaciones acerca de los costos por los servicios obtenidos, tanto por parte de los profesionales de la salud que lo atienden como por los administradores de las instituciones sanitarias. Al igual que el derecho a que, en caso de emergencia, los servicios que reciba no estén condicionados al pago anticipado de honorarios.
  • Derecho a recibir o rehusar apoyo espiritual o moral, cualquiera que sea el culto religioso que profese.
  • Derecho a que se le respete la voluntad de participar o no en investigaciones realizadas por personal científicamente calificado, siempre y cuando se hay enterado acerca de los objetivos, métodos, posibles beneficios, riesgos previsibles e incomodidades que el proceso investigativo pueda implicar.
  • Derecho a que se le respete la voluntad de aceptar o rehusar la donación de sus órganos para que estos sean trasplantados a otros enfermos.
  • Derecho a morir con dignidad y a que se le respete su voluntad de permitir que el proceso de muerte siga su curso natural, en la fase terminal de la enfermedad.

Ley N° 1384 de 2010 conocida como ley Sandra Ceballos.

Artículo 2. Principios:

El contenido de la presente ley y de las disposiciones que la complementen adicionen, se interpretarán y ejecutarán teniendo presente el respeto y garantías al derecho a la vida, preservando el criterio según el cual, la tarea fundamental de las autoridades de salud será lograr la prevención, la detección temprana, el tratamiento oportuno y adecuado y la rehabilitación del paciente.

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